Todo el día del despacho en el móvil: apuntar el trabajo al salir del juzgado, cobrarlo, avisar de los plazos y firmar con el cliente delante, sin volver a la oficina.
Pulsa cada punto para abrirlo. Dentro verás la pantalla de la que habla.
Se entra por el enlace del letrado. Si hay PIN puesto, se pide al abrir y la app se bloquea sola: si se pierde el móvil, el enlace por sí solo no sirve de nada. Y si el despacho lo configura así, cada letrado ve solo los expedientes que lleva.
Entra en Expedientes y busca por código o por referencia. Al abrir uno ves su cliente, la parte contraria, el procedimiento y todo lo que se le ha apuntado.
En Expedientes, el botón Nuevo expediente abre el caso desde el propio móvil. Si el cliente todavía no está dado de alta, basta con escribir su nombre: en una primera visita rara vez se tienen todos los datos.
Desde el expediente, pulsa Nueva actuación. Pon el concepto, las horas o unidades y el precio; si no es facturable, quita la marca y quedará solo como registro del trabajo.
Al apuntar una actuación hay dos marcas que cambian la minuta. Suplido es lo pagado por cuenta del cliente (tasas, procurador): se cobra pero sin IVA ni IRPF. Provisión es dinero que el cliente ya ha entregado: resta del total.
El dinero de clientes que el despacho custodia lleva su propio libro, aparte del de la empresa. Se apuntan entradas y salidas, y la app no deja sacar más de lo que hay: no se puede entregar lo que no se custodia.
Cada expediente guarda sus plazos y señalamientos, con los días de aviso que se quieran. Lo vencido y lo que urge sale en la portada nada más abrir, y además llega un correo diario: un plazo no puede depender de que alguien abra la app.
Se sube cualquier documento desde la cámara o desde el propio móvil, y queda colgado del expediente. Lo que se genera en la app —minutas, burofaxes, recibos firmados— se archiva ahí solo.
El cliente firma en la pantalla y la app genera un recibo en PDF que dice qué se firma, quién firma, cuándo y desde dónde, con la firma al pie. Vale para la hoja de encargo y para el recibo de una provisión, que puede apuntarse a la vez en el expediente.
En Minuta se agrupa por expediente todo lo pendiente de cobrar. El botón Generar factura crea la factura al cliente facturable del expediente, con una línea por actuación.
La minuta se manda al cliente en PDF desde la propia app, y ese mismo PDF queda archivado como constancia del envío. El burofax se redacta y se genera en PDF listo para presentar: el envío lo certifica el prestador, no el programa.
En el sótano de un juzgado no hay línea. Lo que se apunte allí —actuaciones, plazos, movimientos— se guarda en el propio móvil y sale solo al recuperar la señal. Lo que necesita al servidor en ese momento —subir un documento, facturar, mandar un correo— sí pide cobertura.
Abre el enlace en el móvil y usa Añadir a pantalla de inicio. Se abre como una app, sin barra del navegador, y el enlace queda guardado.